Los libros sobreviven a la crisis

El sector del libro ha sido uno de los más castigados durante la crisis. El alza de las nuevas tecnologías, los e-books, los smartphones y los libros digitales en general, han hecho mucho daño a una industria muy tradicional que parece sobrevivir hoy en día a base de nostálgicos. Hablando de cifras en concreto, el sector del libro pasó de facturar cerca de 3.180 millones de euros en el año 2008 a facturar poco más de 2.100 millones de euros en 2015, un 30% menos.

Esta crisis del sector no solo ha afectado a las grandes editoriales, sino que los más perjudicados fueron los pequeños canales de venta, las librerias y los pequeños comercios en general que no pudieron hacer frente a la contracción de la demanda. Durante los años de crisis, numerosas librerías de barrio cerraron sus puertas, avasalladas por el creciente comercio digital y la aparición de nuevos formatos de libros.

Nuevas tendencias de negocio

No cabe duda de que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la industria del libro clásica es el auge de las nuevas tecnologías y los nuevos formatos de lectura. El Kindle de Amazon causó una gran revolución en el sector tras comenzar a ofrecer libros de todo tipo a precios muy reducidos y que, además, podrían adquirirse sin problemas desde el sofá de nuestras casas. Esto ha supuesto, desde es comienzo de la fatídica crisis, el mayor desafío a la industria tradicional del libro. Un nuevo modelo de negocio ha llegado y se ha impuesto en la sociedad.

En concreto, y según el presidente de la FGEE, en 2015 se editaron digitalmente más de la mitad de los libros editados para ese mismo año. Además, esta es una tendencia que va al alza, con crecimientos de en torno al 10% cada año. Sin embargo, los libros digitales también están encontrándose con muchos obstáculos debido a la piratería. Muchos de los libros digitalizados resultan muy difíciles de amortizar debido al elevado número de páginas web relacionadas con la descarga de libros ilegal.